Batalla Campal por un Graffiti

Batalla Campal por un Graffiti

Empezó con un graffiti y acabó en una batalla campal. Un joven hacía un graffiti en Valencia el pasado abril cuando le sorprendió un policía. Los vecinos intentaron impedir el arresto del joven y el policía pidió refuerzos. Al final se enfrentaron veinte policías con más de cincuenta vecinos.

Los graffitis son parte del paisaje urbano. Un paisaje, sin embargo, que no gusta a todos. Sus autores se mantienen en el anonimato y se identifican con una firma o con el nombre de un grupo. Hacer graffitis es ilegal. Es usar un espacio público sin permiso. Tres jóvenes graffiteros nos dan su punto de vista sobre el graffiti. Piden el anonimato y dan su firma: FKI, Eme y Snipe. Claire es una de las personas que observan sus graffitis. Todos viven en Sant Cugat del Vallés, un pueblo cerca de Barcelona.

¿Que es el Graffiti? ¿Es Arte? ¿Comunicación? ¿Vandalismo? ¿Rebelión?

  • FKI (18 años): Es arte y es comunicación. Es la pintura que ve más gente, aunque muchos no la entienden.
  • Eme (17 años): Graffiti es comunicación y rebelión. Es querer decir algo que nadie ha dicho. Y la mejor forma de hacerlo es una pared. Asílo ve todo el mundo.
  • Snipe (18 años): Es una forma de expresión. Algunos graffitis son grandes, son legales y son arte. Otros son sólo una firma en sitios muy públicos y son vandalismo. Pero también son arte.
  • Laire (16 años): Es un tipo de arte para llamar la atención y para reivindicar algo. El hecho de que “graffiti” se diga “spray can art” en inglés no es anodino. Pero también puede ser vandalismo, según los sitios donde se pinta. Algunos graffitis me gustan. Depende de si están bien hechos y en un sitio adecuado.

¿Eres graffitero? ¿Por qué o por qué no?

  • FKI: Soy graffitero. Me gusta hacer dibujos guapos. El próximo año estudiaré Bellas Artes en la universidad. Tengo colegas que pintan su firma por todas partes y ya está. A mi no me atrae, pues les falta ideología. Ir a las cuatro de la madrugada a pintar un nombre en un tren y salir corriendo es un rollo que no me va.
  • Eme: Sí, empecé a escuchar música hip-hop y luego a pintar. Mi estilo es un poco raro. Uno de mis graffitis es una pared pintada de negro y en medio, en blanco, la palabra feo. Yo pinto para que sepan quien soy.
  • Snipe: Yo empecé cuando tenía diez años con un amigo. Queríamos enseñar lo que sabíamos hacer y era vandalismo puro. Un día otros graffiteros nos echaron una bronca y nos explicaron de qué va el tema. Ahora pido permiso para pintar. Ver tu dibujo en la pared da mucha satisfacción. Y me anima mucho si alguien que pasa por allícuando pinto me dice: “Muy bien, chaval”. O se queda mirando y dice: “¡Olé!”
  • Claire: No soy graffitera porque tendría que denunciar tantas injusticias que no habría suficientes paredes. Prefiero usar el lenguaje. Hablar, por ejemplo, o escribir en la revista del colegio. O a través del teatro. El lenguaje ofrece muchas más posibilidades de matizar. Además, yo no pinto muy bien.

¿Hacer un graffiti debe ser un delito?

  • FKI: La esencia del graffiti es que sea un delito. Pero los ayuntamientos deberían facilitar espacios. Aunque hay cosas, como pintar trenes, que no se pueden legalizar.
  • Eme: Si fuera legal perdería mucho atractivo. El graffiti es salvaje. Es competición. Es mejor una pintada en medio de la ciudad que treinta fuera. Pero debería haber más sitios legales.
  • Snipe: He pintado en paredes del ayuntamiento y de la escuela, porque van contra nosotros. Necesitamos paredes para expresarnos. Mi madre se enfada conmigo pues conoce mi firma. Las paredes de mi habitación son un graffiti.
  • Claire: Si los graffiteros disfrutan tanto pintando paredes, ¿por qué prohibírselo? Pero hay que establecer unos límites. No pueden pintar en cualquier sitio con el pretexto de que se quieren rebelar.